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La Financiación

Escrito por Elite73983 en 27 mayo, 2014
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Cabe la posibilidad de que o bien no tengamos todo el dinero para poder comprar el inmueble o bien no deseemos desprendernos del que tenemos por las razones quesea. En ambos casos necesitados echar mano de la financiación, ya sea bancaria o privada, apareciendo una figura contractual y jurídica llamada hipoteca. En sí misma la hipoteca no es la financiación, sino la garantía que damos al prestamista de que vamos a pagar porque si no lo hacemos este se cobrará a través de la venta en subasta, o quedándoselo él, del bien inmueble que nos ha ayudado a comprar.

En el fondo un préstamo con garantía hipotecaria, o hipoteca como comúnmente lo conocemos, no es más que un producto de consumo, teniendo en el mercado una amplia variedad de modelos, unos de tipo fijo, otros variable, otros mixtos, otros cuota fija, con carencia, sin ella, con plazos de amortización más o menos largos, etc.

Antes de nada deberemos informarnos de la mayor variedad posible de ellos, preguntando en diversas entidades financieras, viendo luego con toda esa información cuál es el que mejor se ajusta a nuestras necesidades. También tenemos en este aspecto la ayuda del profesional, que nos informará de cuáles son los mejores productos del mercado y de cuales se ajustan más y mejor a nuestro perfil de necesidades. Pero por muchas variantes que existan, en el fondo sigue siendo un contrato por el cual la entidad financiera o prestamista nos entrega una cantidad de dinero que nosotros, el prestatario, nos comprometemos a devolver en el período de tiempo pactado, sumándole a la cantidad prestada unos intereses. Los elementos esenciales de este contrato son:

Principal: Es la cantidad prestada por el prestamista al prestatario.

Tipo de interés: Es un porcentaje anual sobre el principal pendiente que el prestamista va a cobrar al prestatario por haberle prestado el dinero. Estos pueden ser fijos durante toda la vida del préstamo o variables, es decir se revisan al alza o a la baja semestralmente, anualmente, etc.

Plazo del préstamo: Es el periodo de tiempo en el cual el prestatario se compromete devolver el principal más los intereses al prestamista. Este plazo está dividido en períodos que pueden ser meses trimestres, semestres, anualidades, etc., en los cuales se ha pagar la cuota.

Amortización: O cómo se devuelve el principal y los intereses. En el sistema bancario español se utiliza el sistema francés, que se traduce en que al principio del plazo del préstamo se paga en la cuota más intereses que principal, siendo esto al revés al final del plazo del préstamo.

Cuota: Es la cantidad de dinero a pagar en cada período en que se divida el plazo del préstamo.

Carencia: Normalmente se aplica como calificativo a uno a unos períodos de tiempo del plazo de amortización en los cuales o bien no se paga principal, con lo que solo separarían intereses, o al revés, no se pagan intereses y solo se paga capital. En el fondo es hacer más fácil el pago de las primeras cuotas del préstamo, pues retrasar el pago del principal o de los intereses la cuota a pagar en esos períodos es más bajo.

La necesidad de financiación hipotecaria conlleva el incrementar los trámites de la compraventa, y también los gastos de los que hablaremos más tarde, puesto que el prestamista nos solicitará información, de carácter personal y económico, para analizarlo que podemos endeudarnos y lo que podemos pagar; tasará el inmueble para averiguar su valor, será necesario firmar los contratos del préstamo, los de los seguros de la vivienda y de vida de los prestatarios, una escritura pública más la escritura del préstamo, etc. de los prestatarios, una escritura pública más la escritura del préstamo, etc.

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